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CAPÍTULO xx
- GUERRA DE LA INDEPENDENCIA
Y viene la epopeya de la independencia.
El 12 de febrero de 1808, las tropas francesas
entraron en Cataluña por Figueras, para pasar como auxiliares a
Portugal.
El 7 de junio siguiente entró una
división francesa en son de guerra, sin oposición. La caballeria,
con las carabinas a punto de disparar. Al llegar a tarragona se enteraron
que otra división francesa había sido diezmada a su paso
por los Bruchs, por una fuerza -dijeron- irresistible; y que la montaña
de Montserrat estaba invadida por guerreros atacando.
En realidad, el somatén de Sampedó,
con reducidas fuerzas, había atacado a las tropas francesas cuando
éstas subian por la montaña, atribuyendo el éxito
a un milagro de la Virgen de Montserrat. Los franceses perdieron 400 hombres.
Cornudella se solidarizó con el profundo
sentimiento nacional y religioso.
El 10 de junio de 1808 se enteró
de la derrota francesa y de la salida de la división del ejército
francés de Tarragona para Barcelona.
Vibrando de entusiasmo armaron el somatén
de Cornudella, compuesto por 200 hombres capitaneados por don Jaime Pellicer
y por el farmacéutico señor Oliva. El Ayuntamiento de Tarragona
les proporcionó municiones, y salieron para Barcelona.
En Arbós hallaron el pueblo saqueado; la
iglesia y la mayoria de casas incendiadas; muchos de los habitantes habían
sido quemados vivos por los franceses. Continuaron la marcha, engrosados
por los supervivientes de Arbós y por vecinos de varios pueblos
de la comarca. En 1809 el somatén de Cornudella, al mando
del farmacéutico señor Oliva, con los demás somatenes
de la comarca y el Regimiento de Saboya y tropas de caballeria, tomaron
Falset. Los franceses, al abandonarla, saquearon la villa.
El 4 de abril de 1811 el somatén
de Cornudella, de vigilancia en el collado de Alforja, se enteró
del paso de una partida francesa por el collado de la Teixeta. La atacaron,
matando a su comandante y exterminando a los franceses.
La junta de defensa de Cornudella delegó
al Sr. Olivé y al Sr. Compte de Tarroja para que fuesen a Tortosa
y a Lérida a por municiones.
El Sr. Olivé trajo un barril de pólvora.
Se constituyó en Cornudella un numeroso
somatén a las órdenes de Jaime Pellicer, de Francisco Piqué
y del vecino de Mora de Ebro Jaime batlle.
Al enterarse el somatén que perseguía
a los franceses de que éstos se habian refugiado en barcelona, regresaron
a Cornudella, habiéndose reunido gran gentío de varios pueblos
al conocer lo ocurrido.
Con otros somatenes de la comarca se concentraron
en el collado de Alforja bajo las órdenes del comandante general
de somatenes del Priorato y Scala-Dei, teniente general de línea
don Fernando Chaprón. Desde el collado y picos de la montaña
se divisaban las tropas francesas diseminadas por los llanos de Urgel i
Conca de Barberá.
El 13 de abril de 1813 los franceses bloquearon
Lérida. La tomaron el 13 de mayo siguiente. Saquearon el
convento de los PP. Carmelitas, martirizaron a los religiosos, y cometieron
toda suerte de desmanes.
Al principio de 1814 las tropas españolas
reconquistaron Lérida al mando del barón de Eroles.
El 25 de febrero de 1809 los franceses derrotaron
a los españoles en el puente Gay. Y por no haber, el gobernador
de Tarragona Esmit, enviado los refuerzos pedidos, al llegar el general
Redín a Tarragona dio a Esmit tal reprimenda que le ocasionó
la muerte.
Quinientos de los jóvenes que se salvaron
de la derrota en el puente Gay, se refugiaron en Cornudella. Un emisario
de los franceses que ocupaban Reus, se presentó en Cornudella exigiendo
miles de raciones, negándose a la entrega el comandante español
de dicha villa. Y no viéndose éste con fuerzas suficientes
para la defensa, detuvo y se llevó preso al emisario francés,
y con las tropas a sus órdenes y con los víveres que pudo
reunir, se fué a Tortosa.
Cornudella se quedó sin defensa. Se convocó
a son de trompeta a los vecinos para que acudiesen a la casa de la Villa,
y se nombró una junta provisional con las personas más pudientes.
Se aprobaron ocho capítulos en los cuales constaba su firme voluntad
de morir antes que entregarse al gobierno francés.
Delegaron al refugiado de Barcelona Tomaso para
que se entrevistara con el general Redín para organizar la resistencia
de Cornudella, facilitando armas y municiones, las cuales tuvieron que
desembarcarlas en Cambrils para que llegaran a Cornudella.
El 26 de mayo de 1811 los franceses hirieron
gravemente a mi bisabuelo paterno don Joaquín Piñol Domingo,
visitador general de las farmacias de Cataluña, sargento voluntario
de la Cruzada de la Independencia, quedándose incrustada, hasta
su muerte, una de las balas.
Se daba la curiosa circunstancia de que las tres
farmacias que en aquella fecha había en Cornudella estaban servidas,
respectivamente, por los señores Olivé, Oliva i Piñol.
El 8 de junio de 1811 una división
francesa desde la Ribera del Ebro fue a Cornudella, asesinando en ella
a Rosa Revull Corbella, cuyo hijo, ignorando aún la muerte de su
madre, mató al asesino francés.
Al abandonar Cornudella los franceses se llevaron
en rehenes a José Compte, el cual por el camino pudo escapar. Los
franceses martirizaron y asesinaron a Francisco Pamies Albeñá
y a Jaime Revull, hijos de Cornudella.
El 8 de septiembre de 1811, fiesta mayor de
la villa, entró una fuerte división francesa. Predicó
el Padre Jaime Juncosa, franciscano, hijo de Cornudella, ante pocos fieles,
por hallarse las casas ocupadas por las tropas francesas, cuya música
fue a la procesión.
Otra división francesa entró en Cornudella
el 22 del mismo mes, marchándose después de robar
y saquear la población. Y lo mismo hicieron el 29 de octubre
del propio año, dia de San Narciso, cuyo santo los franceses tenian
como enemigo, por lo que les había ocurrido en Gerona.
El 6 de febrero de 1812 otra división
francesa repitió los desmanes. Y en el 25 de los propios mes
y año se presentó una división francesa con una
compañia de españoles (Caragirats) capitaneada ésta
por el alias "Quic Mastany". Duraba aún el tiroteo cuando de la
parte de Albarca se presentó una compañía de 5.000
soldados de la llamada "Preferencia", de los partidos de Vich y Cervera;
uniformados los oficiales, y los otros de paisano, pertenecientes al somatén.
Los de la "Preferencia", al mando del teniente coronel Gay, notario de
Figueras.
Permanecieron varios meses en Cornudella y fusilaron
a muchos a pretexto de ser afrancesados. Los ejecutaban en las paredes
de las fincas de Juan Juncosa, camino del campo, cerca de la Creu del Peiró,
y en el camino de Ciurana, cerca de la era de deo José Serres.
El 28 de junio de 1811 los franceses
tomaron por asalto Tarragona, por no haberla socorrido Campo Verde
con una división volante. Su hermano, gobernador de Tarragona murió
heroicamente en las escaleras de la catedral, la cual incendiaron los franceses,
salvándose milagrosamente la sagrada imagen y el retablo. La iglesia,
no obstante el incendio, quedó sin vestigios del mismo.
Otra división francesa, siguiendo el curso
del Montsant, saqueó La Bisbal, Cornudella, Juncosa, Poboleda, Albarca
y La Morera; incendiando las iglesias y casas y cometiendo otra infinidad
de atropellos.
Unos 18.000 franceses, con el auxilio de algunos
de la ciudad, invadieron Lérida; y el 3 de enero de 1811
tomaron Tortosa. Entraron en Porrera el 9 de noviembre de 1810;
y Scala-Dei dos dias después.
Al tomar los franceses Reus, Suchet la eligió
como centro de operaciones. El 28 de mayo de 1811, amenazándoles
con bayonetas, obligó a 52 vecinos de Reus a trasladarse a Tarragona
y a recorrer la ciudad, entre cadáveres y llamas. El 8 de julio
de 1811 impuso al corregimiento de Tarragona y al partido de Montblanch
una fuerte contribución. El propio Suchet armó dos compañias
de naturales del país, afrancesados, en su mayoria criminales.
Otra chusma, a pretexto de ser enemigos de los
franceses, azotaban el país, distinguiéndose entre ellos
los conocidos por "ésquinsants del Miralles".
El 4 de diciembre de 1810 entró en
Cornudella una división francesa procedente de Prades. Avisado el
farmacéutico señor Olivé de que ya estaban en la Pedragosa,
junto con la mayoria de los vecinos de Cornudella huyeron; unos al campo
de Tarragona; otros hacia Urgel y otros al Priorato. El reverendo cura
párroco, don Buenaventura Alentorn ocultó la Sagrada Forma
en el pajar del Mas Estivill, para evitar su profanación.
Los franceses asesinaron a muchos de los que habían
quedado, y maltrataron a viejos y niños. Uno de los refugiados en
el Montsant puso un puñado de oro en una sartén para probar
que el dinero a veces sirve de poco en la vida.
El 12 de diciembre de 1810 varias divisiones
francesas ocuparon el Priorato; unas fueron a Poboleda y a La Morera; otras
a Montsant, incendiando la iglesia de Nuestra Señora, la cual estaba
llena de alhajas, ropas y frutos que habían ocultado varios de los
refugiados. Entraron en Cornudella, comentiendo desmanes. Nos talaron toda
la plantación de olivos de nuestra finca "La Creu".
En mayo de 1812 las tropas españolas
atacaron a los franceses cerca de Mora de Ebro, y les tomaron un cañón,
el cual el 16 de dicho mes llevaron a Ciurana al lado del castillo,
convirtiendo la plazoleta en plaza de armas. El 31 de mayo de 1812 los
franceses sorprendieron a las tropas españolas en Ciurana; asesinaron
a los que no pudieron huir, entre ellos al dueño del Molí
Salvat, don Ramon Salvat Pellicer; robaron objetos sagrados, excepto la
virgen; quemaron edificios y otros objetos; echaron al abismo el cañón
que les habían tomado en Mora; se fueron a Cornudella, saqueándola;
y se marcharon a Lérida, llevándose al Rvdo. Padre D. Ramon
Pamies, ex ministro de los Trinitarios, y a otras personas, dejándolas
en Ulldemolins.
Otras divisiones entraron en Cornudella en los
dias 31 de julio, 8 y 22 de septiembre, 8 y 30 de noviembre y 2 de diciembre
de 1811, cometiendo toda clase de barbaridades. El 2 de julio de
1812 se presentó una importante división francesa.
Fue la última. Poco después, los franceses se marcharon a
Francia, haciendo antes un saqueo general.
Los españoles celebraron la marcha de los
franceses con danzas, canciones y otros festejos.
Los fusilamientos en Cornudella tenían
lugar en el Almodí de la Plaza, debajo de la casa del Rvdo. Padre
D. Pablo Fusté, frente a la tienda de Juan Forasté, alias
"Casa Catero", primera puerta de la calle de Tous, casa de la Villa. Se
les daba poco tiempo para defenderse. A los condenados se les castigaba,
generalmente, por espías o desertores. Los colocaban en círculo.
Gay tapaba el tambor con un pañuelo y, al golpearlo, se fusilaba
al condenado. No se le concedía más tiempo que el preciso
para confesarse y comulgar.
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Cornudellencs. Marta
Mestres & Carles Cabós |