Josep Morató Aragonès, fill adoptiu de Cornudella de Montsant (any 1999)

Text de l'entrevista de Tate Cabré a Josep Morató Aragonès apareguda al "Diari de Tarragona" de diumenge 23 de febrer de 2003. Foto Morató (color): Tate Cabré. Imatges i foto Morató (b/n): anquins.com

Foto. Diari de TarragonaSorprende gratamente que tras su primera juventud en Reus y tantísimos años en Barcelona, Josep Morató mantenga la forma de hablar de Cornudella de Montsant. No es el acento lo único que este hombre meticuloso y sentimental serva del lugar donde sus antepasados abrieron los ojos; es toda su paleta de azules -los primeros y últimos tonos del día- en este rincón del Priorat; los constantes homenajes y exposiciones que Cornudella le dedica; y la ilusión de que le nombraran hijo adoptivo hace dos años. Todo ello se remata con algunas antológicas y la medalla de oro del Ayuntamiento de Reus.

¿Usted se considera de Reus, de Cornudella o de Barcelona?
CornudellaHummm... Nos fuimos de Reus, donde mi padre era veterinario, a Cornudella cuando yo tenía 4 años porque mi madre se había quedado viuda con 3 niños y en Cornudella teníamos una tía que vivía sola. En Reus vivíamos en la calle de Sant Francesc, lo recuerdo perfectamente. Yo quería estudiar bellas artes, así que cuando tuve 10 o 11 años nos fuimos a Barcelona. Cuando te vas de un sitio lo quieres más. Los que viven en él lo quieren pero de una manera distinta.

En todos sus libros tienen un papel muy importante las tertulias, todas organizadas por usted, y los viajes. ¿Cuáles han sido los más importantes en su carrera?
Los que influyeron en mi formación: París en el 54 y Roma en el 55. Eran viajes para pintar, conocer otras cosas... Yo quería entrar en la Academia Española de Roma, pero me dijeron que ni lo intentara, que era imposible. No me lo creí. Fui a Roma personalmente y desde allá mandé una instancia a Madrid. Al cabo de una semana ya vivía en la Academia Española de Roma.

¿Vivía en la Academia? 
SiuranaEra un montaje que tenía el gobierno español para becarios. El embajador también vivía en la academia. Nos asignaban unas habitaciones individuales enormes, y además teníamos un estudio a parte. El comedor salía a mitad de precio que en un restaurante. En Roma estuve dos meses y un tercer mes lo pasé recorriendo Italia: Milán, Venecia, Nápoles, Capri, Pompeya...

¿Y París?
Cuando acabé las milicias de estudiante quise ir a París, pero en pleno franquismo costaba mucho que te dejaran salir. Estando además dentro del período militar, era peor. Todo se arregló porque mi madre tenía un conocido, un marqués, que era secretario del alcalde y me firmó un aval diciendo que yo no me escaparía.

Montmartre¿Qué fue lo mejor de todos sus viajes?
La gente que he conocido. Una vez estaba pintando en París y un paseante se quedó mirando hasta que acabé. Fuimos a comer juntos y la amistad ha durado !50 años! Era un piloto americano de la Swissair afincado en Ginebra, pero tenía un barco anclado en el Sena. Me dejaba la llave de su casa, yo iba con mi mujer... En fin, una buena amistad. Lo mismo me ocurrió pintando en el Pirineo: pasó un francés, le gustó lo que pintaba, me compró el cuadro y a raíz de aquello nos invitaba a su casa en Morbihan, en la Bretaña francesa...

¿Siempre ha tenido tendencia a lo francófono?
Quizás.También he conservado largos años las amistades con un crítico francés de cuando estuve en Lyon y Grenoble...Hay unas cavas en Reïms con una calle que lleva mi nombre... Pero tengo muchos amigos en España. Tengo un amigo del servicio militar en Sevilla, José Fernández Fores que llegó a General y Magistrado del Tribunal Supremo... El otro día me llamó una señora de Ronda a la que había perdido la pista !hace 20 años!

No me extraña nada viendo como usted cultiva el trato humano. El alma de todas las tertulias de pintores en Barcelona durante muchos años fue usted. ¿Cuántas tertulias montó?
MontsantCuando tuve mi estudio en el Paseo de Gracia, bajaba a hacer un café. Nos íbamos encontrando cada vez más pintores, y al tiempo nació la Penya Punyalada. Con los años se trasladó al Samoa, a la Cova del Drac y finalmente al Escarlata. La gracia de las tertulias es no tener que quedar con nadie, que la gente vaya cuando quiera y siempre se encuentre con alguien...

Me muestra un gran cuadro con todos los artistas que frecuentaban la Penya Punyalada y me va recitando los nombres: Griera, Florit, Lloberas, Bosch Roger, Planas Gallès, el escultor Llaurador...
Mira éste es Planas Gallès. Con él decidimos ir al Samoa, y cuando cerraron, a la Cova del Drac... En una tertulia de café a veces hablas, otras dibujas, otras haces planes... Y este es... FI ENTREVISTA


Foto: Web d'Anquins‘La gracia de las tertulias es no tener que quedar con nadie’

Coleccionista de afectos

Utiliza el plural mayestático, le horroriza hablar de temas crematísticos y pide disculpas por si acaso me ha demorado demasiado con la entrevista. Mucha exquisitez para los tiempos que corren, de agresividad y educación más bien escasa. A sus casi 80 años jóvenes, Morató Aragonès es un señor de los de antes, con sombrero, buenos modales y con el don de –manteniendo una distancia de respeto– cultivar y mimar a sus amistades con atenciones durante meses, años y décadas. No se le escapa un amigo a no ser que sea por designio fatal. Los descubre, los mantiene, los repesca si se habían enfriado... Su secreto es el afecto que le retorna multiplicado por efecto boomerang, y sus armas son su agenda, la felicitación navideña, encuentros en restaurantes, la organización de tertulias, el teléfono, invitaciones a una exposición...


Text entrevista: Tate Cabré, Diari de Tarragona 23/02/2003. Foto J.Morató (color): Tate Cabré (Diari de Tarragona 23/02/2003). Imatges i foto J.Morató (b/n): web Galeria Anquin's. Muntatge pàgina: Cornudellaweb

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