"A la gente le atrae lo más
alto y lo más difícil.
A lo mejor hay menos accidentes
de los que tenía que haber"
Su
madre es de Cornudella, y resulta que Cornudella es un nido
de montañas. De modo que Miquel Capdevila con doce años se
pasaba los veranos montaña arriba y montaña abajo. Aquello
es su casa. Llegó incluso a abrir una vía de acceso al Montsant,
la vía más rápida a la cima. El Pirineo le fascinó
años después, y así ha escalado todos sus picos de
tres mil metros en un total de treinta días. Esa experiencia se
resume en el libro "Pirineos: los
tresmiles en treinta jornadas".
-¿Cuándo descubriste
el Pirineo?
-A los 23 años empecé
a ir. Cuando conocí a mi mujer ella me llevó a los Pirineos
con sus amigos. Yo no había ido nunca, y me fascinaron. Entonces
empecé a hacer salidas. Aneto, Monte Perdido, Posets... como la
mayoría de la gente, un pico y basta. Pero después vi el
libro de Juan Buyse, "Los tresmiles del Pirineo", donde decía la
manera de combinarlos. Y me dije: si subes a uno ¿por qué
no haces los de al lado? Y a partir del 89 empecé a combinar tresmiles.
Trabajé duro, y en el año 93 terminé de subirlos todos.
-¿Y cómo surgió
la idea del libro?
-Al hacer cuentas observé que
en 30 jornadas no seguidas se podían hacer los 212 tresmiles. Mis
amigos o gente próxima a la montaña, me animaron a escribir
un libro contando esta experiencia, ya que podía servir mucho a
otros montañeros. Así lo hice, y en Sant Jordi del 97 salió
el libro.
-¿De qué manera
puede servir de ayuda a otros montañeros?
-Porque iba tomando nota de los tiempos
y horarios, y de si había alguna incidencia en el terreno. Esto
me ayudó mucho a la hora de escribir y completar la información
del libro. Alguna gente lo ha criticado por lo que se refiere a los horarios,
porque lo que hice fue poner mi tiempo. Creo que es mejor poner un tiempo
real, porque también puede servir a todos. Las demás guías
dan tiempos aproximados, en cambio yo si tardo 59 minutos no pongo una
hora.
-¿Ibas solo en estas salidas?
-No, todas las jornadas siempre he
ido acompañado. Con quien más he ido ha sido con Robert Molas.
Ha sido muy importante, porque él estaba muy fuerte físicamente
y en verano no trabajaba, igual que yo, que dispongo de casi todo el verano
y puedo dedicarlo al Pirineo. Una persona con sólo un mes de vacaciones
no hubiera podido hacerlo.
-¿Cómo te preparas
físicamente?
-Aparte de montañismo en invierno
aprovecho para escalar, para así superar luego las crestas difíciles.
También hago otros deportes, como fútbol-sala, tenis, bicicleta
de montaña, etc. Esto hace que en verano esté prácticamente
en plena forma.
-También has hecho escalada
en los Alpes.
-Cada verano reservo alguna salida
para los Alpes. El verano pasado hice la travesía de los cuatromiles
del Monte Rosa, unos quince cuatromiles en cuatro días. También
fui al Atlas, y este verano tengo pendiente ir al Elbrus, en el Cáucaso
ruso, que ahora es la montaña más alta de Europa. Antes era
Montblanc, pero ahora se ha visto que el Elbrus está dentro de la
frontera europea y tiene 5.633 m. Iré unos quince días a
Rusia con unos amigos, a ver si subimos. No hay mucha dificultad y es una
ascensión tipo Alpes, del refugio se sube directamente a la cima.
-¿Qué cosas son
las que hay que tener en cuenta al salir a la montaña?
-Yo tuve suerte, porque al disponer
de todo el verano esperaba a que el tiempo metereológico fuera el
más idóneo. La gente que trabaja sólo tiene el fin
de semana, entonces sale haga el tiempo que haga y se la juegan. Aparte
del tiempo, es importante estar bien preparado físicamente y prestar
atención al calzado, no salir con unas botas nuevas, que después
se convierten en un calvario. Llevar el material adecuado es muy importante.
-¿Qué personajes
admiras tú del mundo de la montaña?
-El que más me ha impresionado
ha sido Reinhold Messner, que es el primero que hizo todos los ochomiles.
De pequeño ya leía todos sus libros y esto me motivaba mucho.
Y entonces cuando apareció esto de los tresmiles, enseguida me propuse
hacerlos todos.
-¿Por qué hubo
tantos accidentes de montaña el año pasado?
-Pasa todos los años, lo que
ocurrió fue que la prensa le dio mucho bombo. ¿Qué
pasa en los Alpes que se matan tantos, más concretamente en la zona
del Montblanc? Pues que la gente decide subir un cuatromil y se va al Montblanc,
cuando hay cuatromiles en los Alpes que son mucho más fáciles.
Esto me pasó a mí también, el primer cuatromil que
subí fue el Montblanc, lo pasé mal. No sé si estaba
suficientemente preparado, pero me cogió el mal de montaña.
Subí y no pude disfrutar hasta que llegué abajo. A la gente
le atrae lo más alto. Y lo más difícil. Precisamente
ese año las condiciones de nieve no eran las idóneas para
hacer algunas cosas en los Alpes.
-¿Por qué se tiene
tan poco cuidado?
-La gente que se mata va por libre,
no lleva guías. Si hacen un viaje a los Alpes, que es muy largo
y se han gastado mucho dinero, no se van a quedar abajo esperando. La gente
sube igual, y pasa lo que pasa. A lo mejor hay menos accidentes de los
que tenía que haber.
-¿Tú crees que
a la montaña se tiene que ir a buscar el riesgo, el peligro?
-No. Es bonito disfrutar en la montaña
y fuera de ella, comentando o viendo diapositivas de lo que has hecho.
Yo si voy a la montaña es para volver a casa.
-¿Y por qué vas
a la montaña?
-Hombre, si voy tan a menudo es que
algo hay. Satisfacción, mucha ilusión... No sé, a
veces es difícil explicar lo que uno siente. |